Ljubljana en un día

Nuestro segundo día se lo dedicamos a Ljubljana, capital de Eslovenia y una de las ciudades más bonitas y acogedoras que hemos visitado.

Aprovechando que teníamos el apartamento al lado del alternativo barrio de Metelkova, decidimos pasar a conocerlo. Es una de las zonas más underground, posiblemente de toda Europa, llena de pintadas y graffitis.

En unos 15 minutos andando estábamos ya en el medio de la ciudad, ante el famoso Puente de los Dragones (Zmajski most). Sin duda alguna, los puentes juegan un papel importante en Ljiubljana. Es por ello, que cada puente tiene su historia. Este puente es uno de los más famosos que cruza el río Ljubljanica, un puente flanqueado por cuatro dragones.

Puente de los Dragones
Hace referencia al mito del origen de la ciudad, según el cual Jasón y los Argonautas habrían derrotado en aquella tierra a un enorme dragón, que hoy es símbolo de la ciudad.
Puente de los Dragones

Cruzando el puente, llegamos a la plaza Vodnik, llena de puestos. Aunque de momento este no era nuestro destino, ya que nos dirigíamos hacia el castillo de la ciudad.

Simpática fuente a la entrada del teleférico

Para subir al castillo cogimos el teleférico, aunque también se puede subir andando. Pero nosotros preferimos reservar fuerzas para el resto del día.

Teleférico de subida al castillo

El castillo de Ljubljana se alza sobre un pequeño macizo en medio de la ciudad desde 1144, aunque el castillo que podemos ver ahora fue reconstruido casi por completo en el s.XV. Se puede visitar el castillo libremente y tomar un café en la plaza central del castillo. Es un castillo con muchas salas y exposiciones que se pueden visitar (la mayoría gratuitamente).

Castillo de Ljubljana

La visita al castillo, si andáis justos de tiempo, es totalmente prescindible, lo único que merece la pena son las vistas de la ciudad. De hecho, el castillo en sí, desde donde mejor se aprecia es mientras se pasea por la ciudad. Podéis visitar la web oficial del castillo: Ljubljanski Grad (horarios y precios).

Tras la bajada del teleférico, ahora sí, visitamos los puestos de la plaza Vodnik y el Mercado Central (Trznica), que fue diseñado por Plečnik, hacia 1940. Son unos pórticos construidos en paralelo al río Ljubljanica, que están entre el Puente de los Dragones y el Triple Puente. Si vais cualquier día (excepto los domingos), podréis disfrutar de este mercado lleno de tenderetes.

Después fuimos hacia la plaza Prešeren, no sin antes pasar por algún puente más, como es el puente de los carniceros (Mesarski most), un puente para los enamorados.

Puente de los carniceros

Y llegamos a la plaza Prešeren, la más famosa y transitada de la ciudad. Es el epicentro de la ciudad (la oficina de turismo está cruzando el río). Situada junto al río Ljubljanica, llama especialmente la atención su famoso Triple Puente, obra también de Plečnik, y por la fachada de la Iglesia Franciscana de la Anunciación, de estilo barroco.

Puente Triple

El nombre de la plaza se debe al poeta nacional France Prešeren, cuya estatua se puede apreciar en un lateral.

Estatua de France Preseren

Tras cruzar el Puente Triple, fuimos a visitar la Catedral de San Nicolás. No es, ni de lejos, una de las más bonitas que hemos visto. Pero, por supuesto, merece la pena visitar y contemplar el interior, y sobre todo, las puertas de acceso que tienen la historia de Eslovenia tallada en bronce.

Interior de la Catedral

Después, comimos en la hamburguesería Pop’s Place, a orillas del río. Sin duda, uno de los grandes encantos de esta ciudad, es el ambiente que hay a todas horas en las terrazas de las orillas del río.

Río Ljubljanica

Por la tarde, seguimos callejeando por la ciudad, y fuimos viendo el Puente de los Zapateros, la universidad, la Academia Philharmonicorum (1701)… hasta que llegamos al parque Tivoli, el gran pulmón de la ciudad (5 km²), donde descansamos un rato en el estanque. Es un parque muy tranquilo donde la gente pasa las tardes leyendo o haciendo deporte.

Puente de los zapateros

 

Universidad
Estanque del Parque Tivoli

Muy cerca del Parque Tivoli, muy próximos entre sí, podemos encontrar tres de los museos más importantes de la ciudad. En la Galería Nacional se pueden contemplar piezas de arte que abarcan desde la Edad Media hasta el s.XX. En el Museo de Arte Moderno se pueden encontrar obras de artistas nacionales del s.XX y en el Museo Nacional se han recopilado multitud de objetos representativos de la historia de Eslovenia. Aunque no tuvimos tiempo de visitar ninguno.

Tras un rato paseando por el parque y viendo las exposiciones que había, volvimos a seguir recorriendo la ciudad y disfrutando de sus calles y su ambiente.

Iglesia Franciscana de la Anunciación al fondo

Cenamos en la Pizzería Foculus, una pizzería familiar de gran calidad. Como las pizzas eran enormes y no nos las pudimos acabar, metimos lo que sobraba en las cajas y para cenar el día siguiente.

Ya de vuelta hacia el apartamento, disfrutamos del ambiente nocturno y del castillo iluminado de verde presidiendo la ciudad. Sin ninguna duda, volveremos a Ljubljana, una ciudad que nos enamoró.

Vista nocturna del castillo

Y a descansar para el día siguiente, que volvimos al Parque Nacional del Triglav.

Aquí os dejamos todos los posts sobre nuestro viaje:


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