Mostar, símbolo de convivencia

27 septiembre 2015

Cambiamos de país por un día y nos acercamos a la vecina Bosnia Herzegovina, concretamente a Mostar, situada a orillas del río Neretva y la quinta ciudad más grande del país.

Mostar fue una de las ciudades más castigadas en las guerras que sucedieron a la disolución de Yugoslavia en los años 90. Su gran icono, el Stari Most (Puente Viejo) fue bombardeado y destruido en este conflicto.

El puente data del siglo XVI, tiene una anchura de 4 metros y una longitud de 30 metros. En los extremos se encuentran dos torres: Torre Halebija y Torre Tara, añadidas en el siglo XVII.

Al oeste del río Neretva se encuentran en mayoría los croatas católicos, mientras que en la orilla este habitan los bosnios musulmanes. La división que este puente proporcionaba no impidió que la convivencia entre las dos religiones fuera buena. Convirtiendo el puente como símbolo de convivencia étnica.

Cuando comenzó el conflicto bélico de los Balcanes, musulmanes y católicos unieron fuerzas para hacer frente a los serbios, pero una vez expulsados éstos, estalló la guerra civil entre ambos bandos para hacerse con el poder de la ciudad. En esta guerra no se respetó ni a la población civil ni los monumentos de la ciudad, destruyéndose iglesias católicas, ortodoxas, y mezquitas.

El puente fue destruido por unidades del Consejo Croata de Defensa el 9 de noviembre de 1993 durante la guerra (“DON’T FORGET 93”), acabando con la buena convivencia entre religiones. Se convirtió en un símbolo del conflicto que entre 1992 y 1995 perdieron la vida más de 200.000 personas.

Cuando el puente fue destruido, se decía que la ciudad lloraba sangre por las aguas rojizas del río Neretva. Años más tarde se descubrió que el mortero con el que se había construido el puente tenía un color marrón-rojizo que teñía el río de este color.

Con el fin de la guerra se iniciaron los trabajos de reconstrucción, que tras un largo trabajo se consiguió respetar escrupulosamente las formas y el diseño original del puente otomano. El 23 de julio de 2004 se reinauguró el antiguo puente construido por los arquitectos turcos 500 años antes. Desde el fin de la guerra hasta el comienzo de las obras de reconstrucción ambos lados de la ciudad permanecieron unidos gracias a un puente provisional construido por ingenieros militares españoles destinados en Bosnia Herzegovina.

Nosotros fuimos en coche desde Dubrovnik y en 2 horas y media nos encontrábamos en Mostar. La mejor carretera para llegar a Mostar es atravesar los pueblos de la costa hacia el norte y pasar la frontera hacia Bosnia Herzegovina a la altura de Slano. Esta es la ruta que hacen la mayoría de turistas que van desde Dubrovnik a visitar Mostar.

A nosotros el GPS nos llevó por un camino alternativo y atravesamos unos pueblos muy devastados de Bosnia Herzegovina.

En el camino vivimos una de las experiencias más surrealistas que hemos vivido nunca. Atravesando uno de estos pueblos, dos hombres bosnios nos hicieron señales para parar el coche. Los hombres llevaban unas máscaras. Tuvieron parado el tráfico unos 10 minutos y cuando retomamos la marcha vimos furgones del ejército aparcados en la cuneta y en un descampado multitud de gente con máscaras alrededor de ovejas y fuego. Las máscaras que llevaban eran auténticas de guerra. Todo una incógnita. Nosotros continuamos el camino sin mirar atrás.

Por fin llegamos a Mostar! Aparcamos el coche en las afueras de la ciudad, y fuimos paseando hasta el centro.

Centro de la ciudad
El puente, junto al barrio circundante en la ciudad vieja de Mostar, forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde 2005.
Stari Most

Desde lo más alto del puente unos jóvenes y expertos bosnios saltan al río siempre y cuando algún grupo de turistas les ofrezca la cantidad irrisoria para jugarse la vida.

Jóvenes saltando

El puente de Stari Most y las calles medievales colindantes atraen a numerosos turistas cada año a Mostar para contemplar la segunda vida del puente, uno de los más famosos de Europa, y atraídos por la historia de una ciudad símbolo de unión entre dos culturas.

Puente de Mostar
Río Neretva
Mostar

A ambos lados del puente, hay numerosos puestos de artesanías y pequeños bares, principalmente orientados al turismo.

Paseando por Mostar
Puente de Mostar

Tras pasar la mañana conociendo Mostar, decidimos ir a visitar otros pueblos bosnios.

Otro lugar que visitar en Bosnia es Međugorje situado a 25 Km de Mostar y cercano a la frontera con Croacia. Este pueblo es conocido como “ la Virgen de Lourdes o Fátima de los Balcanes”, debido a que se cuenta que ha habido apariciones de la Virgen. Es por ello que miles de fieles se acercan cada año a este pequeño pueblo bosnio.

Nosotros también nos acercamos y al ver tantos autobuses turísticos y cantidad de gente decidimos poner rumbo a Počitelj sin hacer parada en Međugorje.

A 30 Km de Mostar y siguiendo el cauce del río Neretva, nos encontramos un pueblo menos conocido en Bosnia Herzegovina: el pueblo de Počitelj, que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Pocitelj
Vistas desde la Fortaleza
El pueblo fue construido por el rey Tvrtko en 1383 y tenía fundamentalmente un papel estratégico en el control de la salida al mar a través del valle.

El edificio más emblemático del pueblo es la Mezquita Hadzi Alija. Durante la Guerra de 1993 sufrió importantes daños y tuvo que ser reconstruida en 2002, devolviendo la luz a su cúpula y minarete. El centenario árbol que hay delante de ella se ha convertido en testigo mudo de toda esta historia.

Mezquita Hadzi Alija
Mezquita Hadzi Alija
Pocitelj

Este pequeño pueblo nos pareció precioso, y nos encantó pasear por sus empedradas calles.

Vistas desde lo alto

Después de conocer una muy pequeña parte de Bosnia Herzegovina, vimos una gran diferencia con Croacia. Tras las guerras parece que se ha recuperado mejor gracias al turismo, mientras que en Bosnia parece que esa recuperación va a tardar más en llegar.

Los pueblos que atravesamos para visitar tanto Mostar como Počitelj tenían signos de la guerra tras más de 15 años desde que terminó. La mayoría de las casas estaban en reconstrucción y una de las cosas que más nos llamó la atención fue que pocas casas tenían barandilla en los balcones (únicamente tenían la repisa).

De vuelta hacia Dubrovnik, nos encontramos una preciosa puesta de sol.

Atardecer

< Día 7: Islas Elafiti en moto de agua

Día 9: Dubrovnik >

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *