Garganta Vintgar – Lago Bled – Castillo Bled

Comenzamos nuestro viaje en Eslovenia yendo al parque nacional del Triglav. Nuestra primera fue la Garganta Vintgar, situada a 45 minutos de la capital eslovena. Después pasamos la tarde en el maravilloso lago Bled.

Para llegar desde Ljubljiana hay que tomar la carretera A2-E61 dirección Austria y salir en la salida 3 hacia Bled. Llegados a este punto hay que dirigirse a los pueblos Podhom o Zasip, desde allí seguir las señales con las indicaciones Vintgar Gorge.

Aparcamos el coche gratis en un parking cercano a la entrada de la garganta. A la entrada nos encontramos una caseta donde teníamos que pagar para poder acceder (adultos 4€, estudiantes 3,5€). El dinero era para la conservación del parque, así que lo pagamos encantados 🙂 Nada más pasar la caseta de acceso  ya estábamos al lado del río Radovna. Esta es la entrada más cercana a Bled, pero también hay otra por Dobrava (al final del recorrido nos encontramos con dicha entrada).

Es una garganta de 1,6 Km por la que pasa este río, las paredes del cañón tienen entre 50 y 100 m de altura. Es un camino entre pasarelas a la par del río con unos bonitos colores turquesas, en el que atravesamos diversos puentes de madera.

Cascada durante el paseo

El camino es lineal y nos costó unas 2 horas hacer el camino de ida y vuelta, contando con las numerosas paradas que hicimos para sacar fotos.

Remanso de paz turquesa

Durante nuestro recorrido nos encontramos una vieja central hidroeléctrica construida en la época del mariscal Tito.

Central hidroeléctrica

La garganta fue descubierta en 1891 por Jakob Zumer (alcalde de Gorje) y Benedikt Lergetporer (cartógrafo y fotógrafo de Bled). Tras su descubrimiento, en 1983 fue abierta al público.

El camino termina en la cascada Sum (ruidosa) que tiene 13 m de altura.

Al finalizar el camino nos encontramos una caseta-bar donde vendían algo de beber y algún tentempié. Nosotros decidimos seguir por el camino (dejamos la caseta a nuestra derecha) y nos encontramos un puente desde el cuál podemos contemplar la cascada desde arriba y aprovechamos para ir al baño.

A nosotros no nos bastó ver la cascada desde arriba y buscamos una alternativa para verla desde abajo, y lo conseguimos. Bajamos por unas escaleras que se encuentran a la derecha de la caseta y seguimos un poco el camino hasta llegar a un puente, lo cruzamos y nos metimos por un pequeño sendero paralelo al rio hasta encontrarnos con la cascada enfrente. Preciosas vistas de la cascada y sin gente alrededor aprovechamos para sacar unas bonitas fotos.

Cascada Sum con poco caudal

 

Bonitas vistas de la cascada

Tras reponer fuerzas con unos kit-kats retomamos el camino de vuelta, deshaciendo el camino de ida, que no significa no sacar más fotos.

Paseo por la orilla

La vuelta nos la encontramos más soleada y descubrimos nuevos colores del río Radovna.

Pasarela por el río Radovna

Cogimos el coche y nos dirigimos hacia el Lago Bled, deshicimos el camino realizado en coche y volvemos a Bled.

Aparcamos el coche en un parking donde nos cobraron 5€ todo el día (siendo temporada baja, ya que en temporada alta eran 10€) y que estaba al lado del lago y de una pequeña playa en la orilla del lago.

El lago Bled (Blejsko jezero) es un lago glaciar situado al pie de los Alpes Julianos. Sin duda, esta es una de las joyas de Eslovenia.

Su longitud es de 2120 m y su anchura es de 1380 m, y tiene una profundidad máxima de 30.6 m.

Comimos en el restaurante del camping Bled algo sencillo y para recuperar fuerzas.

En medio del lago hay una curiosa isla (Blejski Otok) donde se encuentra la iglesia de la Asunción. Para llegar a ella hay dos opciones, en unos barcos de madera (pletnas) que hacen continuamente el camino de ida y vuelta desde la isla a diferentes puntos del lago, o alquilar unas pequeñas barcas donde había que remar.

De camino a la isla

Nosotros optamos por la segunda opción,10€ una hora (con otros 10€ de depósito que te devuelven cuando devuelves la barca). La complicación de esta opción es aparcar en la isla, ya que el embarcadero para estas barcas estaba lleno y sin mucho control de la barca el aparcar fue complicado ☺

Mientras nosotros remábamos nos encontramos una competición de remo. Es muy conocido por los remeros eslovenos por sus buenas condiciones para practicar ese deporte, en él se ha organizado el Campeonato Mundial de Remo en los años 1966, 1979, 1989 y 2011.

Remeros eslovenos

Al subir las 99 escaleras que llegan a la iglesia que data del s. XV, nos encontramos que se estaba celebrando una boda, sin duda, un lugar único para ello. No es de extrañar, que le llamen la isla de las bodas.

Como el camino de ida no fue muy rápido, solo tuvimos 20 min para visitar la pequeña isla, contemplar las maravillosas vistas y volver remando hasta el punto de partida.

Ya en tierra paseamos por la orilla del lago, un largo paseo que rodea todo el lago y que nosotros solamente hicimos parte del camino.

Artística foto 😉

Tras contemplar el lago desde diferentes puntos decidimos verlo desde un último ángulo, desde lo alto del Castillo de Bled, situado en un acantilado a orillas del lago. La visita al castillo puede ser prescindible no así las vistas que podemos ver desde el mismo, por tanto decidimos entrar al castillo y pagar la entrada (10€ adultos, 7€ estudiantes). Casi todas las estancias estaban dedicadas a exposiciones y tiendas de souvenirs.

Desde lo alto del castillo

Es un castillo situado sobre un acantilado de 130 m de altura.

El castillo fue mencionado por primera vez el 22 de mayo 1011, en la escritura de donación emitido por el emperador Enrique II en favor de los obispos de Brixen. Al estar situado en la Marca de Carniola, pasó a manos de la Casa de Habsburgo en 1278.

Interior del castillo

La parte más antigua del castillo es la torre románica. En la Edad Media, se construyeron más torres y se mejoraron las fortificaciones. Otros edificios fueron construidos en el estilo renacentista. Los edificios se organizan en torno a dos patios, que están conectados con una escalera. Hay una capilla en el patio superior, que fue construido en el siglo XVI y renovado en torno a los 1700, cuando también fue pintado con frescos ilusionistas. El castillo también cuenta con un puente levadizo sobre un foso.

Vistas del lago desde el castillo

Y después de un primer día disfrutando de la naturaleza de Eslovenia, volvemos a la capital para descansar y coger fuerzas para el siguiente día: visitar Ljubljana.

Aquí tenéis todos los posts del viaje:

 



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