Tierra del Fuego

La isla Grande de Tierra del Fuego está en el extremo sur de América, continente del que está separada por el estrecho de Magallanes. Por su superficie, es una de las 30 islas más grandes del mundo y la mayor, con diferencia del gran archipiélago fueguino.

Nuestro último día en la Patagonia visitamos Tierra del Fuego.

Desde Punta Arenas hay numerosas agencias que ofrecen excursiones a Tierra del Fuego:

Todas más o menos ofrecen lo mismo y a un precio muy parecido. Nosotros nos decantamos por Full Patagonia Tour y fue un acierto, porque el guía era un profesor de historia que le encantaba contar curiosidades y nosotros aprendimos mucho.

Nos pasaron a recoger hacia las 8:00 por el hostal en minibús para dirigirnos al Puerto de Punta Arenas. Ahí, nos montamos en un ferry en el que estuvimos 2 horas navegando por el Estrecho de Magallanes.

El estrecho de Magallanes fue descubierto por el portugués Hernando de Magallanes en 1520.

El proyecto de Magallanes era dar la primera vuelta al mundo y así demostrar que la Tierra era redonda. Pero fue rechazado por el monarca luso Manuel I el Afortunado. Así que pidió ayuda a los Reyes Católicos de España, que sí apoyaron este proyecto y la expedición salió del puerto de Sevilla el 10 de agosto de 1519.

El 1 de noviembre descubrieron el paso interoceánico, al que entonces se denominó “Estrecho de Todos los Santos”, y posteriormente fue rebautizado por el Rey de España como Estrecho de Magallanes, en honor a su descubridor.

A ratos salíamos para ver el mar y una vez incluso avistamos unas ballenas a lo lejos. Lo que pasa es que hacía muchísimo viento, y gran parte del tiempo estuvimos dentro del barco.

En el barco

Llegamos a la isla Grande de Tierra del Fuego, desembarcando en Bahía Chilota. Entonces nos volvimos a montar en el minibús y en 5 minutos estábamos en Porvenir, capital de Tierra de Fuego.

Nuestra primera parada en Porvenir fue la plaza Selk’nam, en honor a los indígenas que vivieron durante años en Tierra del Fuego.

Plaza Selk’nam
Plaza Selk’nam

 

Los Selk’nam fueron vistos en 1520 por los españoles capitaneados por Hernando de Magallanes. Cuando vieron las fogatas de los indígenas, motivaron el nombre de esta tierra: Tierra del Fuego.

Al principio convivieron los españoles y los Selk’nam. Hasta que los Selk’nam empezaron a matar a las ovejas que llevaban los españoles, lo que conllevó el exterminio de estos indígenas por parte de los navegantes.

Plaza Selk’nam

Después visitamos el Museo de Porvenir, un pequeño pero interesante museo, en el que aprendimos muchas cosas sobre los selk’nam.

Museo de Porvenir

A continuación, volvimos al autobús para dirigirnos al Parque Pingüino Rey, a unos 120 km de Porvenir, bordeando la Bahía Inútil. Era una de las excursiones que más ganas teníamos de hacer!

La entrada al parque son 12.000 pesos chilenos (unos 17 euros). Después de andar por un pequeño sendero se llega al hábitat natural de este grupo de Pingüinos Rey.

El pingüino Rey es el segundo más grande del mundo, después del pingüino Emperador. Realmente bonitos! Impresionante tenerlos tan cerca, viendo como nadaban y andaban a tan sólo unos pocos metros de nosotros.

Observando a los pingüinos
Pareja de pingüinos

Después de estar un largo rato mirando anonadados a estos pingüinos, volvimos a coger el autobús.

Pingüinos Rey
Zorro en la Patagonia

Tocaba ir a visitar la Estancia Josefina, una de las más importantes de la isla, y la villa petrolera de Cerro Sombrero. Pero el mar se estaba enfureciendo y corríamos el riesgo de que no pasaran más barcos a través del estrecho y tener que quedarnos a dormir en Tierra del Fuego.

Así que decidimos poner rumbo a Punta Arenas, no sin antes detenernos en la señal de “Punta del Cerro” (“mandar a alguien a la punta del cerro” es una expresión chilena que significa que te vayas y dejes de molestar).

Punta del Cerro

Para volver a Punta Arenas, esta vez cruzamos el Estrecho de Magallanes por su parte más estrecha (Primera Angostura) que tan sólo nos costó 20 minutos de navegación y el mar se notaba ya bastante bravo con unas olas espectaculares.

Tras cruzar el estrecho, nos esperaban unas 2 horas de autobús hasta llegar a Punta Arenas, donde pasamos nuestra última noche de la Patagonia.

Fue una excursión interesante y fue increíble poder observar a los pingüinos de tan cerca!

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